sábado, 10 de octubre de 2009

La Costa del Golf


La Costa del Sol es conocida por los golfistas de medio mundo como la Costa del Golf. No es un simple reclamo turístico. Es la constatación de que no existe otro lugar en España donde este deporte cobre tanta importancia y difusión.

Es agosto y los 45 campos de golf repartidos por la costa malagueña acogen estos días a deportistas de medio mundo. Lo significativo es que terminado el mes por excelencia del verano los golfistas seguirán tomando los green malagueños, convirtiendo este rincón de la geografía andaluza en un destino irrenunciable para los amantes de esta disciplina deportiva durante los doce meses del año.


Málaga ha convertido el golf en una de sus señas de identidad por dos motivos. En principio, por su envidiable clima que permite la práctica de este deporte durante las cuatro estaciones del año y de otro lado, por la libertad que los profesionales, expertos y jugadores veteranos han tenido a la hora de diseñar los campos malagueños, obteniendo resultados sorprendentes en cuanto a dificultad, competitividad y paisaje.

Valles, playas y vaguadas


Antiguos valles y vaguadas han sido convertidos en los últimos años en alfombras verdes salpicadas de lagos y vegetación autóctona. Otros campos han encontrado a pie de playa el lugar idóneo para desplegar sus características técnicas.


Es el caso, por ejemplo, de Málaga-Golf, uno de los green más antiguos de la provincia, enclavado en un parador de turismo lleno de encanto situado entre la capital y la vecina Torremolinos, en una de las pocas playas solitarias que aún quedan en la Costa del Sol. Málaga Golf pertenece a la variedad de campos que responden al nombre de links, aquellos que están situados junto al mar.


Pero la Costa del Sol posee campos de todo tipo. Los hay de tipo escocés, de acusados desniveles, o de características norteamericanas, en los que predominan los espacios llanos y la abundancia de agua a través de lagos y fuentes.


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